textos - Francisco Barrera Villarrica Confinamiento, incertidumbre, miedo, frustración, encierro, rabia, pena, aburrimiento, decepción.
En el fin de las horas que aprietan el corazón y secan el cuerpo, son tiempos de engrosar la piel cual armadura de metal. Se siente el peso de los días, del aire enrarecido a confinamiento, de un cielo mezquino y lluvioso, la fe se cae a pedazos en un eterno reloj de arena. 2020 un año no cualquiera, una año para no olvidar nunca, un año donde los cientos se transformaron en miles y en millones, los caídos y abrazados por la muerte hablan de una mundo entero empapado en miradas perdidas en mentes que divagan en preocupaciones y tristeza. La cifran vuelan, son comparadas y procesadas, los verdugos de lamentos dan las malas nuevas cada día, personas en números, números en tumbas, familias amputadas, de sus ancianos de sus cercanos. Hay por doquier ríos de amargura y montañas de desesperación, rabia y pesimismo. La peste ha llegado para quedarse un tiempo largo, en cualquier momento seré un número en cualquier momento lo serás tú.
textos - Francisco Barrera Villarrica
Si esa foto no te sale ardiendo de dentro, a pesar de todo, no lo hagas. A menos que salga, sin máscaras, de tu corazón y de tu mente y de tus ojos y de tus entrañas, no lo hagas. Si es por dinero o fama, no lo hagas. O si es porque quieres llevarte a alguien a la cama, no lo hagas. Si te cansa sólo pensar en hacerlo, no lo hagas. Si estás intentando hacer fotos como alguien más, olvídalo, no lo hagas. No seas como tantos otros, como tantos millones de personas que se llaman a sí mismos fotógrafos simplemente porque son dueños de una cámara. No seas soso, ni aburrido ni pretencioso. No te consumas en tu amor propio. El mundo bosteza hasta dormirse con esa gente. No te sumes a ellos. No lo hagas. A no ser que la foto salga de tu alma como un cohete, a no ser que quedarte quieto pudiera llevarte a la locura, al suicidio o al asesinato, no lo hagas. A no ser que esa foto sea el sol dentro de ti y esté quemando tus tripas, no lo hagas. Cuando sea verdaderamente el momento, sucederá por sí solo y seguirá ocurriendo hasta que mueras o hasta que muera en ti. No hay otro camino. Y nunca lo hubo.

Charles Bukowski*, adaptado y editado por Óscar Colorado.